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¿Lidero un equipo de alto rendimiento?

En un entorno como el actual, con un grado tan grande de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, el grado de exigencia hacia los directivos, y sus resultados, es muy elevado. Anteayer, nos evaluaban de un modo positivo, por conseguir unos resultados un poco mejor que en el ejercicio anterior, con menos coste y/o recursos. Hoy el paradigma, es la necesidad de que aportemos un valor diferencial a nuestra función de gestión, tanto interna con nuestro equipo y clientes internos, como externa con nuestro panel de proveedores.

Los directores de compras, no sólo conseguimos que la segunda línea de la cuenta de resultados, sea de una valor absoluto menor, que el año anterior. Nuestra aportación fundamental, colaborando con las otras funciones de la empresa (ventas, producción, operaciones, calidad, finanzas) es también que la primera línea de la cuenta PyG, la de los ingresos de nuestras empresas, sea también mayor. He ahí, nuestro gran reto actual.

Desde mi experiencia, la aportación de compras a incrementar las ventas, es una excelente oportunidad para que la función de compras, tenga una mayor consideración general, fruto de una aportación mayor de valor añadido a nuestra organizaciones. Es la oportunidad de brindar nuestros conocimientos de gestión de proveedores y del cambio, a nuestra empresa, para construir innovación, tanto en el desarrollo de nuevos productos, como en la gestión eficiente de nuestros procesos. De este modo, nuestra función, tendrá mayor peso específico en el consejo de dirección de nuestra empresa.

Cualidades del líder.

Para alcanzar esta oportunidad de mayor aportación a nuestra compañía, el líder de hoy y mañana, posee o se ejercita intensivamente, en la búsqueda de la excelencia, de las siguientes cualidades:

Visionario. Se requiere una capacidad de inferir, desde el mercado de hoy, cómo podría ser el mercado en que nos moveremos mañana. Esta visión aplica tanto al mercado de nuestros clientes, o mercado de la demanda, como el mercado de nuestros proveedores o de la oferta. A partir de esta intuición, extraeremos las necesidades, experiencia, conocimientos, y sobretodo, habilidades necesarias de los equipos, para acometer los proyectos futuros. La capacidad de análisis de datos, y de mejora continúa de procesos, con dos características que deben estar presentes en nuestro equipo de compradores.

Comunicador. Precisamos informar, comunicar y vender nuestros proyectos, no sólo a nuestros clientes, sino también al resto de los grupos de interés. Si bien es clave la comunicación a nuestros clientes, de nuestros proyectos de mejora para fidelizarlos, transmitiento nuestros valores de empresa, y los planes de acción anuales para alcanzarlos, lo es también movilizar a nuestro equipo, y los distintos grupos de interés de nuestra organización.

Nuestra comunicación será de mayor calidad, cuanta mayor sea la confianza que transmite a nuestros colaboradores, y mayores, en la consecución de nuestros objetivos. Comunicar planes claros, bien estructurados temporalmente, y con una asignación clara de responsabilidades, ayudarán a la venta interna de nuestros proyectos.

Negociador. Siempre estamos negociando con todos nuestros grupos de interés. Negociamos con nuestro director general los objetivos e indicadores del desempeño de nuestro equipo. Practicamos la negociación con nuestro equipo de compras, definiendo el modo de mejorar nuestras relaciones y recursos a compartir con nuestros proveedores estratégicos. También, negociamos con nuestros proveedores palanca cómo mejorar nuestro coste total.

Además del aseguramiento de nuestro TCO, ponemos foco en extraer el máximo valor añadido, en la colaboración bidireccional, con nuestro panel estrátégico de proveedores. Las características a desarrollar con nuestros proveedores, son por ejemplo, su capacidad de innovación de nuevos productos o productos sustitutivos, la eliminación de partes  o funcionalidades del producto que el cliente final no aprecia, conseguir su máxima flexibilidad en la entrega de tiradas de productos cada vez menores, y en la reducción y cumplimiento de los plazos de entrega, que satisfagan a un cliente final, cada vez demandante de una gran rápidez en la entrega de su producto.

Líder. Afortunadamente, nuestra formación y experiencia, al igual que la de nuestros equipos, están mejorando de un modo continuo. Introducir las mejores prácticas del mercado, y las nuevas metodologías de gestión de proyectos, enriquecerá nuestra caja de herramientas de gestión. Si queremos mejorar nuestros resultados, nuestras formas de hacer o procedimientos, deben mejorar en igual medida.

El líder de mañana, adorna su actitud con una humildad verdadera. Porque en este entorno tan basto y cambiante, la ventaja competitiva de nuestra empresa está en la suma de los conocimientos, habilidades y actitud proactiva, de sus componentes. Hemos abandonado la gestión basada en el conocimiento y experiencia, de una sola persona, porque no basta para dar respuesta a los retos diarios de este entorno VUCA.

Hoy somos conscientes de lo poco que sabemos, en comparación con el conocimiento total acumulado en una disciplina. El líder, se caracterizará por cuestionarse continuamente el modo de hacer, para cambiarlo. Será el líder, el que proponga algunas de las preguntas clave, a su equipo, para promover el cambio interno.

Ante estos retos, la agilidad en la gestión de los cambios necesarios, es la clave para que mañana sigamos “abriendo la persiana” de nuestro negocio. No serán las mayores empresas las que sobrevivan, sino las empresas más ágiles en adaptarse a las nuevas y cambiantes necesidades y gustos de sus clientes.

Necesidad de los equipos de alto rendimiento.

Una herramienta para conseguir cumplir las expectativas de nuestros accionistas, es la de asegurarnos el cambio en alcance y plazo, creando equipos de alto rendimiento. Estos equipos de alto rendimiento son los encargados de ejecutar los proyectos de transformación, mejorando cómo se hacen las tareas en nuestra empresa. En el excelente funcionamiento de estos equipos, radicará el cumplimiento de los cambios necesarios para mañana.

Algunas de las características que deberían cumplir estos equipos de alto redimiento son:

Apoyo de la dirección general ante errores. Si queremos cambiar algo en nuestra organización, no le pidamos a nuestro equipo que mejore “un poco” los procedimientos de hoy. Para conseguir resultados disruptivos, habrá un cuestionamiento de todo lo que influye en el ámbito del alcance del proyecto.

Además, debermos de asumir que en el proceso de cambio, nuestro equipo se puede equivocar, en algunas de sus deciisones y modo de ejecución. A la vez, sin esa libertad para experiementar, el cambio es imposible. Conocemos que el retorno de la inversión, incluyendo los fallos, va a ser netamente positivo. Los aciertos y mejoras, cubrirán ampliamente los fallos y deficiencias de gestión de nuevos modos de hacer.

Claridad en los objetivos, y responsabilidades. Para que nuestro equipo trabaje con foco, debemos aportarle unas  reglas claras de juego. Estas reglas incluyen las responsabilidades concetas por persona, y las métricas de consecución de los objetivos asignados, sencillas y fácilmente calculables. Poseer responsabilidades claras, minimizarán las pérdidas de tiempo y energía, en las dinámicas del trabajo en equipo.

Necesidad de trabajar en equipo. El equipo es crítico, por su misión y resultados. Sus miembros tendrán un mayor rendimiento, con el reconocimiento de su labor y resultados, por parte de toda la empresa, y en especial, de su director de compras y general.

El conocimiento transparente de cúal es la estrategia de la empresa, y el papel del equipo de alto rendimiento en su consecución, dotará al equipo del orgullo de pertenencia necesario, para solventar los obstáculose en la implantación de sus proyectos, y superar los objetivos planteados.

¿Hemos dotado a nuestro equipo de compras, de las características necesarias, para convertirse en un equipo de alto rendimiento?

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