image

La ventaja competitiva del líder: La bondad

Michael Porter, profesor de la Harvard Business School, publicaba en el año 1980, su Análisis de las cinco fuerzas. Fue concebido como un método para preveer la rentabilidad de un sector.

Porter, supuso que la rentabilidad del sector, es inversamente proporcional a la competencia existente entre los rivales del sector. Así, se presuponía que sectores con baja competencia, tendrían altas rentabilidades. Del mismo modo, sectores con alta competencia se deducía que tenían bajas rentabilidades.

Gracias a Porter, hemos tenido una herramienta sencilla y potente, para poder evaluar la rentabilidad de nuestros negocios. Conociendo las fuerzas que pueden actuar sobre él, hemos podido definir los planes estratégicos de nuestras empresas.

Aplicando Análisis de Porter al liderazgo

Casi cuarenta años después, seguimos aplicando el Análisis de las cinco fuerzas. Pero el mundo empresarial ha cambiado notablemente. Porter concibió su Análisis, con dos formas de relación entre los distintos actores en el mercado. Por una parte, la negociación, entre empresas con sus clientes y proveedores. Mediante la negociación se pueden llegar a acuerdos. Por otra parte, las amenazas de competencia, de nuevos entrantes, o de productos sustitutivos a los actuales.

Si aplicasemos el Análisis de las cinco fuerzas de Porter, a nuestro liderazgo, echaríamos en falta uno de los modos más eficaces de relacionarnos en un equipo de trabajo. Esta forma de interrelacionarnos es la colaboración.

Innovación como adaptación

La velocidad de cambio en el mundo se ha multiplicado. La adopción de nuevas tecnologías, tiene unos plazos, mucho más reducidos que hace sólo unos años.

Hoy en día, la innovación es una necesidad, no una posibilidad, que la empresas deben de llevar en su ADN.

La innovación abarca todas las caras que componen el poliedro de una empresa. Van desde la estrategia y el modelo de negocio, al marketing, pasando por compras, producción y logística. En todas, y cada una de ellas, se puede innovar.

¿Qué es lo que ha ocurrido para que la innovación sea uno de los pilares estratégicos de la empresa? El conocimiento de cómo hacer, estaba antes más limitado. El número de jugadores con un conocimiento diferencial era relativamente pequeño. Además, nuevas formas de hacer, se extendían a una velocidad, tremendamente más lenta, que la de hoy en día. Las telecomunicaciones, los medios de transporte, y la difusión del conocimiento, estaban en las antípodas de nuestro mundo actual e interconectado. La consecuencia era que los modelos de negocio, permanecían estables durante décadas. Así, las empresas se esforzaban en repetir lo que sabían hacer, que era lo que generaba beneficios. Se trataba de un circulo virtuoso, y sostenible en el tiempo.

En este panorama de estabilidad en los modelos de negocio, los directivos, eran valorados, por dar continuidad al negocio, y mejorarlo.

El reto al que se asoma, el empresario y directivo de hoy, es el de promover iniciativas en su organización, que permitan la innovación. Sin innovación no hay viabilidad. Los directivos promovemos la innovación en nuestros equipos. Para ello, necesitamos la mayor cantidad de cerebros bien preparados, y predispuestos a la creación, en nuestras organizaciones. Además, necesitamos que nuestro equipo confronte opiniones, y experiencias, para que en el menor tiempo posible, saquemos al mercado productos estrella. De este modo, estaremos pegados a las tendencías del mercado, y a las necesidades de nuestros clientes.

Colaboración

“Liderazgo es el arte de conseguir que alguien haga algo que usted desea hacer porque él desea hacerlo.”

Dwight D. Eisenhower (Estadista estadounidense)

Se requiere de nosotros, que la colaboración cale en toda la organización con la mayor profundidad posible. Las consecuencias son evidentes en nuestras empresas. Hoy las estructuras funcionales, son mucho más planas, que en épocas pasadas. El flujo para la toma de decisiones debe ser más corto, y así responder rápidamente a los nuevas tendencias del mercado. La sangre que fluye por la empresa, es la colaboración. Por eso, hemos pasado de necesitar dirigentes a líderes.

Líderes buenas personas

Desde mi punto de vista, este nuevo lider se condesa en un concepto, tan común, como a veces escaso, la bondad. La bondad definida como capacidad de comprender, que el bien del equipo es nuestro bien, y viceversa, y actuar de un modo consistente con ese valor. Es una actitud inteligente para propiciar la colaboración en nuestras empresas. Además, y no menos relevante, es consistente con nuestros valores y ética.

Entendemos la bondad como una cualidad práctica. Se plasma, en las siguientes acciones del lider buena persona:

El lider es justo. Brinda oportunidadades de desarrollo a su equipo. Del mismo modo, premia los buenos resultados, y corrige las actitudes desalineadas con la estrategia de la empresa.

“Cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo.” Sun Tzu (General chino)

El lider delega. Confia en su gente, y delega tareas relevantes, para que los proyecto se ejecuten lo más eficazmente posible.

  “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos.” Michael Jordan (Baloncestista)

El lider forma a su equipo. El lider busca la excelencia de su equipo, y lidera la selección, y formación, de sus colaboradores.

El lider se ocupa de su gente. Las relaciones en el trabajo, hoy en día, son mucho más cercanas. Las vidas profesionales, personales y sociales se entrelazan. Por ello, el lider está cerca de su equipo, para extraer lo mejor de ellos, comprendiendo su entorno específico.

El lider comunica. Es consciente de su ejemplo, y transmite la información relevante, de un modo transparente. La organización requiere conocer sus objetivos, la estrategía, y las acciones que se toman.

El lider evoluciona. Toma decisiones, y aprende constantemente. Ejemplifica con su actitud, la mejora continua , y la sustitución de sus formas de hacer por las mejores prácticas. Esta capacidad de evolución, es la señal, que envía a su organización, de su poder.

La pregunta final:

¿Empleamos la colaboración como forma de relacionarnos con nuestro equipo?

Te puede interesar

DEJA TU COMENTARIO